Todos los proyectos requieren de recursos para ser ejecutados, principalmente económicos. Por lo acaba siendo necesario disponer de algún método de financiamiento de proyectos. Aunque existen diferentes formas, en este artículo vamos a tratar de forma conceptual las estrategias de financiamiento de proyectos más comunes que podemos usar.
Si te gusta este post y te interesa aprender más sobre la gestión de proyectos, te sugerimos que descargues nuestra guía o nuestro set de plantillas profesionales. Así, de paso, nos ayudas a seguir creando contenido de valor para ti 😉 Gracias!!
Antes de empezar a hablar sobre los métodos que tenemos para financiar un proyecto, es importante tener claros algunos conceptos que nos ayudarán a definir cuál será el más adecuado.
Aunque a priori puede pensarse que necesitamos financiar el total del coste del proyecto, esto no suele ser cierto debido a que existen ingresos parciales. Para conocer la cantidad que necesitamos financiar debemos haber calculado el flujo de caja acumulado del proyecto. Un flujo de caja acumulado negativo nos indicará la cantidad que necesitarnos financiar, y el valor máximo de este flujo será el valor total a financiación.
Siempre que recuramos a la financiación de proyectos, aunque sea de la propia organización, estaremos generando un coste adicional. Este debe considerarse en el estudio inicial e intentar que sea el menor posible.
Una excepción sería el caso de disponer de promotores en proyectos de inversión, los cuales financian el proyecto a cambio del beneficio final.
Aunque no sean conceptos específicos del financiación de proyectos, afectan mucho a esta. Cómo se explicará más adelante, definiendo correctamente estas condiciones podemos influir en el flujo de caja y por tanto en las necesidades de financiación.
El objetivo de este artículo no es entrar en detalles sobre los métodos de financiación existentes. Sino mostrar las principales estrategias que podemos usar para conseguir esta financiación.
Supongamos un proyecto con el flujo de caja que se muestra en la siguiente tabla. Cómo puede verse, el proyecto generará un beneficio de 190k€. Pero necesitará una financiación de hasta 380k€ durante el quinto mes, la cual podremos empezar a devolver a partir del sexto mes.
Esta financiación la podríamos conseguir de las siguientes formas:
Cómo financiamiento externo se entiende toda aquella que sea suministrada por alguien externo al proyecto, sea un banco o la propia organización. Es una financiación bastante habitual que implicará un coste adicional. En el ejemplo de la tabla anterior consistiría en ir a un banco y solicitar una línea de crédito de 380k€, la cual quedaría cancelada durante el octavo mes.
El caso de inversores o las plataformas actuales de crowdfunding sería un caso particular de financiación externa. Los recursos no los aporta directamente el proyecto, sino unas personas externas, aunque relacionadas con este, que podrían ser consideradas cómo el sponsor del proyecto.
Esta estrategia de financiamiento de proyectos consiste en retrasar los pagos respecto al momento en que se suministra el producto o servicio relacionado. Lo que se consigue negociando las condiciones de compra. Una forma habitual de hacerlo es dejar parte del pago condicionado a la aceptación final. Obviamente esto va a depender de nuestra capacidad de negociación frente los proveedores y en algunos casos puede suponer un incremento del precio.
Si aplicamos esta estrategia al proyecto del ejemplo, podemos ver que atrasando los pagos tres meses respecto a la situación inicial, la necesidad de financiación desaparece.
Un caso concreto de esta estrategia es aplicar las retenciones que la ley permita, aunque lo habitual es tener esto en cuenta en el cálculo del flujo de caja. En algunos casos podremos retener parte del importe en concepto de retenciones por impuestos; por ejemplo en España se aplica una retención del 15% por los servicios profesionales de autónomos.
Sería el concepto contrario al anterior, adelantar los ingresos respecto los gastos. Un ejemplo de esto sería cuando se vende una vivienda bajo plano, o cuando se vende con un pago anticipado. Si aplicamos esta estrategia al proyecto del ejemplo, podemos ver que modificando la forma en que se hacen los ingresos la necesidad de financiación desaparece.
Aquí debemos tener en cuenta que recibir el dinero por avanzado suele implicar hacer un descuento, por lo que aunque no quede reflejado como tal, es una financiación que también tiene coste.
Por regla general lo mejor es usar las dos últimas estrategias de financiación de proyectos por ser las de menor coste y riesgo, aunque cada tipo de proyecto y sector de actividad suele tener algún tipo de financiación principal. De todas formas suele ser habitual combinar diferentes estrategias para reducir el coste de financiación y adaptarse a la capacidad de autofinanciación que uno tiene.