¿ Por qué hacemos proyectos ? En esta página se tratan varios temas relacionados con la dirección de proyectos, existen múltiples métodologias metodologías que facilitan su gestión (conoce las 4 métodologias más importantes), y habitualmente se escucha que las organizaciones cada vez trabajan más por proyectos y que esta tendencia va a continuar en el futuro, pero ¿ Por qué hacemos proyectos ?
Este artículo pretende mostrar los motivos por los cuales una organización decide empezar un proyecto, y como estos generan valor para la organización. Comprendiendo estos puntos, el director del proyecto puede entender mejor lo que se espera de su trabajo, y como este se integra dentro del conjunto de la empresa.
En general se pueden identificar diferentes tipologías de actividades dentro de una organización: las productivas, que son las que forman parte de las operaciones de la organización y de su cadena de valor, los proyectos, los cuales responden a necesidades puntuales, y las no productivas o de soporte, que son las necesarias para mantener y gestionar la organización. Por tanto la cuestión es ver como los proyectos se integran con el resto de actividades, lo que se representa en el siguiente gráfico:
Por tanto los proyectos son la forma en que las organizaciones aprovechan las oportunidades y las incorporan a sus operaciones. Esto puede parecer que no aplica en el caso de empresas de ingeniería que realizan proyectos para terceros, ya que en este caso la diferencia entre proyectos y operaciones no estaría tan clara, y en este caso se puede decir que el motivo por qué hacemos proyectos es que el cliente lo paga.
La verdad es que en este caso las operaciones podrían verse como el departamento de ventas, el cual detecta una oportunidad (necesidad de un cliente de hacer un proyecto), y factura unos entregables después de que estos han sido ejecutados por el equipo de proyectos. Aunque en este caso la diferencia entre las áreas de proyectos y operaciones es difusa, el gráfico sigue siendo aplicable.
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Como se comenta en el apartado anterior, cualquier proyecto surge de una oportunidad, la cual exige un esfuerzo puntual y concreto para ser aprovechada.
Aunque existen múltiples oportunidades, estas siempre responden a una serie concreta de necesidades:
Razonablemente esta oportunidad debería estar identificada y explicada en el acta de constitución del proyecto.
En algunos casos el director del proyecto deberá hacer frente a sobre costes o atrasos que harán imposible cumplir con las restricciones iniciales del proyecto. En este caso, el conocimiento del por qué hacemos proyectos permite ordenar por importancia estas restricciones, y plantear una solución de tal forma que esta no afecte significativamente al objetivo; lo que implicará seguir cumpliendo con él, al menos en su mayor parte, y por tanto continuar consiguiendo la satisfacción del cliente.
Esto es así porque aunque el objetivo final es cumplir con el alcance, el coste y el plazo, en la realidad estos no son igual de importantes. En cada proyecto, y dependiendo del objetivo que se busque, estos tienen un peso diferente que vendrá determinado por la oportunidad que se busque cubrir. En este aspecto los stakeholders son claves para ayudar al director del proyecto a entender la oportunidad y el peso relativo de las restricciones. ¿Quien son los stakeholders?
Un ejemplo de ello se encuentra en la puesta en producción de un nuevo modelo de coche, el cual suele incluir varias configuraciones. En estos casos la fecha de puesta en producción, o SOP, se define al principio del proyecto y suele ser inamovible. Si durante el proyecto se ve que no se va a conseguir esta fecha, se marcan prioridades de tal forma que aunque no todas las configuraciones del coche estén disponibles en esta fecha, si lo estén las de mayor volumen de ventas.