¿Qué ocurre cuando el cronograma no cumple con el plazo requerido? Pues en este caso deberemos buscar alternativas para reducir el plazo del proyecto; para lo cual existen diferentes estrategias (tales como el crashing y el fast tracking). En este artículo aprenderás las estrategias más habituales que tiene un director de proyectos para reducir la duración total del proyecto.
Lo primero que debemos considerar es que el plazo del proyecto depende tanto de aspectos internos al cronograma, como externos a él:
Por motivos obvios, inicialmente intentaremos reducir los plazos del proyecto actuando sobre los aspectos internos, dejando los aspectos externos como una segunda alternativa. En el caso de tener que recurrir a los segundos, debemos ser conscientes que estamos alterando aspectos incluidos en el project charter, por lo que cualquier actuación en este aspecto debe estar consensuada, y aprobada, por el sponsor o el comité de dirección del proyecto.
En general podemos destacar tres puntos comunes a todas las estrategias definidas más adelante, los cuales debemos tener en cuenta cuando las apliquemos:
Aquí tienes algunos recursos que te pueden ayudar a entender mejor estos puntos.
Si las técnicas que te mostramos a continuación te ayudan a reducir el plazo de tu proyecto, y quieres seguir aprendiendo, te recomendamos descargar nuestra guía. Así también nos ayudas a poder seguir creando contenido que sea de tu interés. 😉 Gracias!
El fast tracking consiste en modificar las relaciones entre tareas, de tal forma que dos tareas pasen de ejecutarse en serie, a ejecutarse en paralelo, lo que únicamente es posible si la relación entre las tareas no era del tipo obligatoria.
Esta estrategia tiene tres inconvenientes principales:
Dentro de esta estrategia para reducir el plazo del proyecto encontraríamos la contratación de paquetes de trabajo, o tareas, a empresas externas en sustitución de recursos internos, lo que permite hacer trabajos en paralelo sin incrementar el uso de recursos internos, pero asumiendo mayores costes y riesgos por el menor control que tenemos sobre estos.
La estrategia del crashing consiste en reducir el plazo de ejecución de una determinada tarea, sin modificar los contenidos de esta, lo cual puede conseguirse de las siguientes maneras:
Esta estrategia presenta diferentes inconvenientes:
Como se dijo en el artículo sobre el proceso de planificación, la obligación del proyecto es cumplir con el alcance, el cual se descompone en los diferentes paquetes de trabajo unitarios que forman la Work Breakdown Struture (WBS), pero no ejecutar unas tareas en concreto.
Por tanto, una forma de reducir el plazo del proyecto puede ser modificar las tareas que forman parte de los paquetes de trabajo, de tal forma que las nuevas tareas tengan una duración inferior. Para ello será necesario reestudiar los diferentes paquetes de trabajo, conjuntamente con el equipo del proyecto y los expertos, para encontrar nuevas formas de ejecutar el trabajo sin modificar el alcance.
Asumiendo que las tareas inicialmente definidas fueron escogidas por ser consideradas las más adecuadas, esta estrategia lleva asociados una serie de inconvenientes relativos a mayores riesgos o costes por pasar a unas tareas menos adecuadas, aunque de ejecución más rápida.
En este punto no me estoy refiriendo a reducir los plazos para que el cronograma cuadre con lo solicitado, sino a analizar con mayor detalle las estimaciones hechas para aquellas tareas que forman parte del camino crítico. Aunque existen diferentes métodos para estimar la duración de una tarea, todos ellos están fuertemente afectados por dos aspectos:
Como se ha comentado, estas estrategias deben usarse como una segunda alternativa, en el caso que no sea posible conseguir los objetivos de reducción del plazo del proyecto con las estrategias anteriores. Esto es así porque estas estrategias implican modificar aspectos referentes a otros planes de gestión del proyecto, o los requerimientos y expectativas de este.
Como se muestra en los artículos de gestión de riesgos, el resultado del plan de gestión de riesgos es la definición de un margen de contingencia para los riesgos que debemos asumir, y la definición de las tareas necesarias para mitigar o eliminar los riesgos no asumidos, las cuales entran a formar parte de la Work Breakdown Structure (¿Qué es la WBS?), y por tanto del cronograma.
Esto implica que una forma de reducir el plazo del proyecto puede ser modificar la forma de gestionar los riesgos que afectan a las tareas dentro del camino crítico, de tal forma que se eliminen o reduzcan las tareas impuestas por el plan de gestión de riesgos. Esto puede hacerse de las siguientes maneras:
Las desventajas de esta estrategia son obvias, estamos incrementando el riesgo del proyecto y/o su coste, lo que puede poner en riesgo la consecución de los objetivos o su viabilidad.
Esta estrategia consiste básicamente en eliminar partes de la Work Breakdown Structure (¿Qué es la WBS?), y por tanto tareas del proyecto.
Queda claro que con esto cambiamos los requisitos y objetivos del proyecto, aunque sea de forma parcial, lo que puede generar la insatisfacción del cliente, o un menor beneficio del proyecto. Por ello es importante tener claro las motivaciones que originan el proyecto, la prioridad de los objetivos, y los intereses de las personas implicadas en el mismo. Conociendo estos aspectos es más fácil poder hacer una propuesta de recorte que sea aceptable, y no modifique sustancialmente lo que se espera del proyecto.
La gestión de la calidad de un proyecto significa la inclusión de tareas de control, como la realización de ensayos, mediciones, etc. Queda claro por tanto, que reduciendo los requisitos de calidad se pueden eliminar o simplificar estas tareas de control, y por tanto su duración.
Esta estrategia es en concepto similar a la anterior, por lo que presenta el mismo inconveniente en referencia a generar la insatisfacción del cliente, junto con un incremento de los riesgos del proyecto. Esto es debido que al reducir las actividades de control de calidad, incrementamos la posibilidad de error, y por tanto de que el producto resultante no cumpla con los objetivos.
Independientemente de la estrategia que use el director de proyectos para reducir el plazo del proyecto, este debe ser consiente que su obligación es presentar un cronograma realista que muestre la forma de conseguir los objetivos del proyecto. Ya que una vez aprobado el plan de gestión del proyecto, él será el responsable de su consecución. Por tanto se debe evitar aplicar acciones del tipo:
Si después de aplicar las estrategias mostradas en este artículo no conseguimos obtener un cronograma que cumpla con los objetivos de plazo marcados, debemos considerar la posibilidad de encontrarnos delante de un proyecto imposible. En este caso, el haber seguido correctamente y tener documentados los pasos del proceso de creación de cronograma nos ayudarán a explicar esta situación, y poder justificar un incremento del plazo.