La mayoría de los proyectos están sujetos a cambios y modificaciones durante su ejecución, los cuales pueden llegar a provocar el fracaso del proyecto si no se gestionan correctamente. Sigue leyendo este artículo y te explico cómo hacer el control de cambios durante la ejecución del proyecto.
Se considera un cambio todo aquello que modifique las limitaciones iniciales del proyecto, las cuales deben estar claramente definidas en el plan del proyecto, o en el contrato en proyectos para terceros, siendo lo más habitual la modificación del alcance (solicitud de incluir nuevos entregables) o de coste (reducir el coste final por limitación del presupuesto).
En el caso de proyectos ejecutados de forma progresiva o por fases, también se considera un cambio una modificación en los puntos aceptados al final de la fase anterior, los cuales son el punto de partida y definen el trabajo a ser ejecutado durante la fase en curso
Aunque teóricamente cualquier modificación de este tipo se consideraría un cambio, en la práctica solo se suelen tratar como tal aquellas modificaciones que impliquen un trabajo adicional significativo. Estos es debido a que en la práctica el director de proyectos también debe velar por la relación con el cliente más allá del proyecto, y tener un cierto criterio “comercial”.
No se consideran cambios aquellas modificaciones que debamos hacer para corregir un entregable, lo cual debe considerarse como el resultado de una mala gestión de la calidad o mala identificación del alcance, o para corregir el avance del proyecto
Muchas veces un gran número de cambios durante la ejecución del proyecto ponen en evidencia una pobre identificación de stakeholders durante la fase de planificación. A medida que avanza el proyecto, estos stakeholders no identificados aparecen e introducen sus requisitos al proyecto, los cuales son vistos como cambios, aunque realmente no lo son.
Aplicar los procesos y técnicas que se explican en los siguientes apartados requieren de una adecuada documentación y organización, lo cual es mucho más simple si dispones de una herramienta pensada para aplicar este proceso.
Dentro del pack de plantillas que hemos preparado en esta página, existen las plantillas de solicitud de cambios y control de cambios interactiva que te permite aplicar fácilmente el proceso de gestión de cambios.
De forma general el proceso de solicitud y aprobación de los cambios debe incluir los siguientes pasos:
Todos estos cambios deben quedar registrados disponer de una plantilla de solicitud de cambios que incluya estos apartados. De esta forma todo el proceso queda documentado en un mismo sitio.
Una vez aceptado el cambio el director del proyecto debe asegurarse de hacer un seguimiento de este correcto. Este seguimiento consiste en dos puntos:
Este histórico también permite calcular y justificar la facturación adicional (o reducción de la facturación) debida a los cambios aceptados, lo cual normalmente se hace con aditivos de contrato, modificaciones del pedido, o pedidos adicionales.
Todo modificación supone una perturbación del proyecto y por tanto un riesgo para este, por lo que estos deben evitarse en la medida de lo posible. Para ello es necesario que el director del proyecto tenga claros los siguientes aspectos:
Teóricamente, a partir del conocimiento de estos aspectos, el director del proyecto deberá evitar modificaciones que no contribuyan al objetivo y motivación inicial del proyecto, o que no formen parte del alcance contratado, ya que estos incrementarían el riesgo sin incrementar el beneficio esperado.
Sobre el papel es simple decir esto, pero en la realidad es muchas veces complicado no aceptar determinados cambios debido a quien los solicita, o en proyectos para terceros donde cobramos por el trabajo realizado.
En estos casos es importante recordar que lo que pone en riesgo el proyecto son los cambios no aprobados y que no se acompañan de los recursos necesarios para su implementación (presupuesto y/o plazo adicional). Por tanto, en la práctica, el director del proyecto debe asegurar que todos los cambios pasan por el proceso de análisis y aprobación, evitando que se “cuelen” cambios. Para ello son claves los siguientes puntos:
Aunque según la teoría de dirección de proyectos esto sería incorrecto, considero que el director de proyecto debe tener la suficiente flexibilidad y conocimiento de la situación del proyecto para poder aceptar pequeños cambios sin contrapartida, siempre que no impliquen incumplir plazos o costes, en pro de una mejor relación con el cliente. Dejando siempre claro que es un cambio y que supone un esfuerzo adicional. En el caso de proyectos para terceros, este comportamiento puede favorecer la relación y facilitar contratos futuros, lo cual seguro que compensa esta flexibilidad.