En muchos proyectos debemos comprar o contratar parte del alcance a empresas externas, lo que se conoce como el proceso de compras. Este desempeña un papel muy importante en la consecución de los objetivos del proyecto y los riesgos que asumimos. Pero, ¿Cómo se hace la gestión de compras?
Este post se ha divido en dos apartados:
La definición de las compras en proyectos es la identificación de aquellas tareas, materiales, o servicios que deberemos adquirir fuera de nuestra organización para completar el proyecto. No supone el acto de comprarlos o de buscar los proveedores, sino simplemente su identificación. Esto último formarías parte de la gestión de compras que se explica al final de este artículo.
Esta tarea forma parte del proceso de planificación del proyecto, por lo tanto será necesario replantear esta definición diferentes veces hasta llegar a la planificación definitiva. Así mismo el nivel de detalle de esta definición irá variando a medida que avance el proyecto. Al inicio del proyecto partiremos de una definición general, que ira detallándose a medida de completemos las diferentes fases de su ciclo de vida.
Tener completada esta definición sería un requisito para poder empezar la gestión de compras. Ya que el proceso de compras implica seleccionar a los proveedores y mandarles una definición de o que queremos comprar.
De forma general, la definición de las compras puede entenderse como parte de la definición de los recursos, con la salvedad de hablar de recursos externos e lugar de internos. Por tanto los requisitos en ambos casos serán similares:
Los lectores que conozcan el PMBOK verán que esto difiere del proceso de planificación definido por este. El PMBOK sitúa la definición de las compras antes de la definición de la WBS, la creación del cronograma y la definición de los recursos. Como el proceso de planificación es cíclico, y debe ejecutarse varias veces antes de darlo por completado, no existe en el fondo conflicto entre ambos puntos de vista. Aunque debido a mi experiencia profesional creo que es más simple definir lo que queremos comprar una vez tenemos claro lo que debemos hacer, y si tenemos o no los recursos para hacerlo.
Si analizamos una tarea en concreto, podemos definir cuatro motivos principales que puede generar la necesidad de compras vinculadas a ella:
Conocer el motivo detrás de cada compra nos será muy útil para gestionar las compras.
Aunque no es necesario conocer los tipos de compras que pueden darse dentro del proyecto para definir estas, sí que es importante entender sus implicaciones en la planificación del proyecto. De forma general es posible identificar tres tipos de compras:
Obviamente no existe una regla general, y en diferentes organizaciones pueden existir diferentes procesos perfectamente válidos. En este artículo se propone un proceso de gestión de general que cubre los puntos más importantes a tener en cuenta.
Estos tres puntos suelen hacerse en paralelo, ya que son un prerrequisito para proceder al siguiente punto del proceso.
Cuando iniciamos un proceso de compras es para adquirir un determinado servicio o producto. Por ello debemos especificar claramente en que consiste este. Igualmente debemos especificar cómo y cuando queremos recibirlo, de acuerdo a las necesidades globales del proyecto.
Dentro de estas especificaciones de compra es donde podemos incluir listas de materiales, planos de ingeniería, esquemas, condiciones de aceptación, requisitos de calidad, etc. o sea, todo aquello que permita definir lo que esperamos recibir de este proveedor. En terminología inglesa esto se suele llamar RFQ (Request For Quotation).
Un punto importante al preparar estas especificaciones es determinar los riesgos que queramos asumiendo y los que queramos transferir al proveedor. Como puede ser una parte de la penalización por atraso, la garantía que debamos dar a nuestro cliente, etc. Esto debe estar alineado con el plan de gestión de riesgos del proyecto
De forma similar a lo anterior, suelen existir algunas condiciones que aplican a todas las compras, independientemente del alcance especifico. Estas condiciones, normalmente definidas por el departamento de compras, deben adjuntarse en cada proceso porque también pueden suponer un coste adicional a incluir en la oferta por parte del proveedor.
Cómo se explica en el artículo de homologación de proveedores, en organizaciones medias o grandes suele haber una base de proveedores homologados. Si es tu caso, deberás mandar la petición de oferta a los proveedores de esta lista.
Si estamos en una empresa donde no existe la homologación de proveedores, o si tenemos que hacer una compra poco habitual, deberemos buscar potenciales proveedores por otros medios (directorios, internet, etc). En este caso, aunque no existe el proceso de homologación, se deberá analizar los puntos más importantes del proceso de homologación para determinar a cuales acabaremos solicitándoles una oferta.
Una vez sepamos a que proveedores vamos a incluir en el proceso de compras y tengamos la documentación lista, llega el momento de mandarla.
En este punto es importante asegurarnos que estamos mandando toda la información relevante para poder ofertar. De no hacerlo corremos el riesgo de alargar el proceso de gestión de compras, o generar cambios después del pedido que encarecerán el proyecto y generarán desviaciones de coste.
Pasado un tiempo desde el envío de la documentación, normalmente definido o limitado en el momento del envío, empezaremos a recibir ofertas de los potenciales proveedores.
En este punto lo más importante es asegurarnos que todas las ofertas estén igualadas; esto significa que no existan variaciones de alcance entre ellas. Y obviamente que estas se correspondan con lo solicitado en nuestra documentación.
Lo habitual en un proceso de gestión de compras es que inicialmente no todas las ofertas consideren exactamente lo mismo. Esto ocurre porque no se ha entendido bien nuestras especificaciones, por errores del proveedor, porque este propone un producto similar pero no igual, etc. Por lo tanto suele ser necesario efectuar algunas discusiones e iteraciones con los proveedores hasta asegurar que tenemos diferentes facturas comparables y que cumplen con lo que queremos.
Una vez dispongamos de varias ofertas que cumplan con lo que solicitamos, llega el momento de evaluarlas.
Lo más habitual es centrarse en el precio; lo cual ciertamente es lo más importante una vez hemos clarificado el alcance y si partimos de proveedores ya homologados. Pero hay otros aspectos que debemos considerar, tales como la capacidad del proveedor en este preciso momento, su capacidad de respuesta a cambios o soporte adicional, el peso que supone el pedido en cuestión dentro de su facturación global (un peso muy alto puede generar un problema de falta de liquidez), etc. Todos estos puntos deben considerarse y formar parte de la evaluación junto con el precio, ya que afectan directamente a los riesgos y forma en que se desarrollará el proyecto.